Toros o "fiesta nacional", esta no es mi fiesta



OPINA LA UNESCO, MÁXIMA AUTORIDAD EN MATERIA DE CULTURA

"La tauromaquia constituye el desafío mayor a la moral, la educación, la ciencia y la cultura. La cultura es todo aquello que contribuye a volver al ser humano más sensible, más inteligente y más civilizado. La crueldad que humilla y destruye por el dolor jamás se podrá considerar cultura. Precisamente por ello, los toreros y sus cuadrillas suelen provenir de las capas más desfavorecidas de la población, donde la incultura es mayoritaria".


CORRIDAS DE TOROS

En pleno siglo XXI aún hay quienes tratan de vender el toreo como arte y cultura cuando no es ni lo uno ni lo otro, sino una más de las salvajadas que se cometen con animales en España y algunos países de Sudamérica. 

La tortura y el ensañamiento elevados a la categoría de " fiesta nacional", provocando la agonía de un animal hasta la extenuación por el puro y sádico placer de ver cómo trata de defenderse sin medios hasta morir lenta y dolorosamente.

Más de 50,000 animales, entre toros de lidia y vaquillas, son sacrificados anualmente en España gracias a nuestra sangrienta "fiesta nacional". Además, cientos de caballos resultan heridos en la misma. Cada año, más de 3,000 pueblos españoles celebran sus fiestas con la tortura y asesinato de algún animal (toros, vaquillas, cabras, ocas, gansos, etc). En las escuelas taurinas se enseña a cortar orejas practicando en terneras vivas y se hacen prácticas con becerros.


TORTURA PATROCINADA CON DINERO PÚBLICO

Por si todo esto fuera poco, las Administraciones Nacionales subvencionan la tauromaquia a través de nuestros Ministerios y una parte del dinero público sirve para fomentar este mundo taurino y seguir masacrando toros no sólo impunemente, sino con ayuda oficial. Esta es nuestra "cultura".

Afortunadamente cada vez es más la gente concienciada con este problema de incultura y falta de respeto a los animales, consiguiéndose un avance tan importante como prohibir las corridas de toros en distintos puntos de la geografía española. Al margen de temas políticos, por esta vez salen ganando los animales.


UNA CORRIDA DE TOROS PASO A PASO

Primero, el toro es encerrado en un chiquero -cajón oscuro de pequeñas dimensiones- con el objetivo de desorientarlo y aterrorizarlo. Ya antes de soltarlo al ruedo, le clavan la divisa -un arpón con punta de acero-, de modo que el animal sale al ruedo asustado y herido dando la apariencia de ser un animal furioso, cuando no es más que un animal desorientado buscando una salida.

Después, los puyazos le provocan heridas de hasta 14cm de profundidad y 40cm de extensión, produciéndole intensos dolores. Algunos picadores retuercen la pica para aumentar la profundidad de penetración, provocando fuertes hemorragias y perforación de pulmón. Un toro recibe como media de 3 a 4 puyazos. Los pases de muleta sirven únicamente para prolongar la agonía de este animal mientras los ignorantes que miran desde la grada disfrutan del patético espectáculo.

A cada toro le clavan una media de 4-6 banderillas -que acaban en afilados arpones metálicos de unos 5cm, aún más largos en las banderillas negras-. Con el movimiento del toro la carne es desgarrada por las banderillas. 

Este dolor, sumado al anterior, acaba haciendo que los músculos del cuello resulten dañados, de modo que el toro no puede siquiera aguantar la cabeza.

Cuando por fin se va a entrar, a matar el torero trata de clavar una espada de casi 1m cerca de las vértebras con el objetivo de dañar el corazón o algún vaso sanguíneo importante. 

Pero son muy pocos los que consiguen esto al primer intento, de modo que el toro resulta dañado una vez más en los pulmones y gime lastimosamente, vomitando y tragando su propia sangre, y perdiendo el control sobre sus esfínteres.

La puntilla, parte final del sangriento y lamentable espectáculo, pretende seccionar la médula espinal del animal. Muchas veces esto no se consigue y la médula resulta dañada, provocando al toro parálisis pero permaneciendo todavía vivo y consciente. 

Así es arrastrado muchas veces, y en ocasiones ha habido toros que han llegado a levantarse durante el arrastre. Aún en el caso de que la médula espinal resulte seccionada, la cabeza del toro sigue viva y consciente unos minutos, los suficientes para sentir el dolor por el corte de orejas; de hecho, nunca llega totalmente muerto al lugar donde es finalmente descuartizado.

Para los escépticos, hay imágenes muy claras de todo lo mencionado en vídeos de Internet; aquellos que tienen estómago para defender el toreo como arte, también deberían tenerlo para ver detenidamente unos cuantos vídeos de "su arte", a ver si pueden seguir justificando esta crueldad innecesaria y violenta con enorme desigualdad de medios entre víctima y verdugo. 

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