Morir por la piel



MORIR POR LA PIEL EN CIFRAS (datos obtenidos de Equanimal y WSPA International)

En España se crían 400,000 visones en cautividad cada año, que nacen en abril y mueren en noviembre. Pese a que no existe un censo oficial, hay unas 50 granjas en Galicia y 20 en el resto del país; en las granjas gallegas se cría el 80% de los visones criados en el país.

Estos animales tienen una vida media de 6 meses, frente a los 6 años de media que vivirían en libertad. Afortunadamente, la disminución de la demanda ha provocado que de 340 granjas que había en España en 1989 se haya pasado a 70.

Los mayores productores mundiales de pieles de granja son, según la WSPA International (World Society for the Protection of Animals): Dinamarca, con 10.9 millones de animales; Finlandia: 4.8 millones; Holanda: 2.8 millones; EEUU: 2.7 millones; Rusia: 2.6 millones; y Suecia: 1.4 millones.


PRINCIPALES OBJETIVOS: VISÓN, ZORRO, CHINCHILLA

La industria peletera explota y mata miles de animales al año; estos animales viven encerrados en pequeñas jaulas que no son ni remotamente parecidas al ambiente natural donde debieran vivir. Los más valorados son el visón y el zorro. Así es como sufren estos animales:

VISÓN. En estado natural vive junto a ríos y arroyos; el visón dedicado a la peletería vive en jaulas excesivamente pequeñas (40x40cm) de modo que apenas tiene sitio para moverse en condiciones. Este pequeño animal es especialmente sensible a la alteración de su forma de vida; muchos ejemplares llegan a devorar a sus crías y autolesionarse dejando su propia cola en el hueso.

La manipulación a la que son genéticamente sometidos machos y hembras para conseguir diversos colores de pelaje les produce importantes taras. El visón blanco, el más codiciado, es completamente sordo. Además, las hembras son genéticamente manipuladas para producir más crías provocando alteraciones irreparables en estos animales, aparte de que más del 20% de las crías muere... sin embargo, a la industria peletera este crimen le sale muy rentable.

ZORRO. Es también es un animal muy valorado en la industria peletera. Este animal en libertad tiene un territorio de caza de 20-50km2; en su jaula dispone de apenas 0.5m2, lo que explica las alteraciones de carácter y estrés que, igual que los visones, padecen estos animales. Muchos de ellos se niegan a comer, dan vueltas incesantes sobre sí mismos e, igual que aquellos, se autolesionan comiéndose el rabo hasta dejarlo en el hueso.

Para aumentar el número de crías, en esta ocasión se recurre al macho; se le hace producir una mayor cantidad de semen provocándole descargas en los testículos, produciéndole una grave descalcificación y desequilibrios electrolíticos.


CHINCHILLA. Debido a las descargas recibidas para aumentar el número de crías, pierde sus dientes y se le mata después de explotarla en múltiples camadas.

CHINA: PERROS Y GATOS

Por otra parte, en países como China se mata cada año a 2 millones de gatos y perros cuyas pieles son exportadas a Europa y Norteamérica. Los animales son enjaulados y posteriormente mueren de forma atroz: ahorcados, apaleados, despellejados vivos. Esta piel es vendida en objetos como muñecos, llaveros, juguetes para niños y para animales, etc. Si has comprado o compras objetos de piel o pelo procedentes de países asiáticos, ya sabes lo que tienes entre manos.


AGONIZAR POR SU PIEL: electrodos, intoxicación por monóxido o simplemente aturdidos, lentas agonías

Hay varias formas de acabar con estos animales, tratando sobre todo de mantener su piel intacta; una de las más utilizadas es la intoxicación por monóxido de carbono, técnica en la cual se introduce al animal en una pequeña caja en la que se liberará una cantidad de monóxido de carbono, que le producirá una lenta y agónica muerte que dura unos 30 minutos.

Otro tipo de muerte utilizada con el claro -y sádico- objeto de no dañar la piel del animal y arrancarla de una sola pieza consiste en la utilización de electrodos; al animal le introducen un electrodo por la boca y otro por el ano, este último acompañado de una barra metálica que normalmente, al ser introducida, puede desgarrarla los intestinos, agravando más aún esta cruel y lenta agonía. Lejos de producir en sí mismos la muerte, los electrodos únicamente producen la paralización del animal, que posteriormente será despellejado vivo y morirá en una lenta agonía. En internet existen numerosos vídeos que documentan esta práctica; hay que tener estómago para ver siquiera los primeros segundos.

Otras veces su suerte será aún peor pues apenas serán aturdidos para posteriormente ser despellejados vivos.

En la imagen , vemos un animal al que acaban de arrancarle la piel; aún sigue vivo. Algunos agonizan entre espasmos durante minutos de interminable dolor. Vídeos con estas y otras imágenes similares están disponibles en internet.
 

TRAMPAS Y CEPOS NO SELECTIVOS

La industria peletera no sólo se surte de animales "fabricados" en serie y condenados a vivir en pequeñas jaulas y en pésimas condiciones; también utilizan cepos y trampas. Los animales, después de caer en estos cepos, tratan de liberarse royendo y rasgando sus propios miembros; muchos de ellos mueren tras varios días de agonía: atrapados, heridos, sin comer ni beber. Lo peor de todo esto es que los cepos son un método no selectivo, de modo que caen animales que después serán desechados como "basura".


Aunque la importación de animales en peligro de extinción está absolutamente prohibida, pagando un buen precio es posible conseguir estas pieles en el mercado clandestino. En muchas ocasiones mueren más animales en trampas que en granjas peleteras; sólo en EE.UU. los tramperos matan 3.5 millones de animales al año, frente a los 2.7 millones masacrados en granjas.